domingo, 13 de marzo de 2016

MEDICIÓN DE LA LUZ

      En esta guía daré un consejo muy práctico, que creo le será de gran ayuda a quienes se complican a la hora de decidir que ajustes poner en su cámara, para lograr una fotografía con la exposición correcta.

      He notado que muchos se confunden con los tres tipos de mediciones que ofrecen las cámaras modernas: matricial, ponderada al centro y puntual.

Medición matricial: El fotómetro o exposímetro de la cámara tiene en consideración, para medir la luz, todo el encuadre y hace un cálculo para intentar darnos la mejor combinación de ISO, tiempo de exposición y diafragma en base a la luz que reflejan todos los elementos presentes en la escena.

Medición ponderada al centro: En este tipo de medición el fotómetro también considera todo el encuadre, pero le brinda alrededor de un 75% de sensibilidad al centro y menos a las zonas exteriores. Una de las finalidades de esta medición es disminuir el error que puede producir la brillantez del cielo en el momento de medir la luz considerando que habitualmente éste se encuentra en el sector superior de la imagen (digo habitualmente, porque si por ejemplo fotografiamos un avión en vuelo, posiblemente el cielo cubrirá todo el encuadre).

Medición puntual: Esta medición sólo considera un área muy estrecha al centro del encuadre para medir la luz, es casi un punto, las zonas exteriores no son consideradas en absoluto. Ésta es muy práctica cuando se debe medir la luz de un objeto o persona que contrasta mucho con el fondo. Un ejemplo de este caso sería un cantante sobre un escenario que tuviera de fondo cortinajes negros o poco iluminados. Los dos tipos de mediciones que mencioné antes seguramente cometerían errores al calcular la combinación ideal del ISO, tiempo de obturación o diafragma, ya que el fondo oscuro las engañaría haciéndoles creer que hay poca luz, por lo que el fondo saldría más claro que en la realidad, pero lamentablemente el cantante, que recibiría la luz de los reflectores del teatro, resultaría totalmente sobreexpuesto o como decimos en fotografía “quemado.” En definitiva, la medición habría que hacerla sobre el rostro del cantante, aunque se producen  algunas diferencias si la piel es clara u oscura.

Aplicando el gris medio
      Antes de entrar directamente en el tema que les quiero explicar es fundamental que entiendan el gris medio. Existen dos tipos de fotómetros; los que miden la luz incidente y los de luz reflejada. Nuestras cámaras disponen de éste último. Es decir que este fotómetro mide las luces que rebotan en los elementos que aparecen en la escena. Como no todos los colores reflejan la misma cantidad de luz, el fotómetro de luz reflejada se equivoca (no será lo mismo medir sobre gente que esté vestida de azul, amarillo, negro o blanco). El fotómetro de luz incidente no tiene este inconveniente, porque se le dirige hacia el Sol o a las fuentes de luces artificiales, por lo que mide la luz que llega y no la que se refleja, lo que lo convierte en el fotómetro ideal. Es un equipo independiente de la cámara (se usa en fotografía profesional, cine y en estudios de televisión).
     Afortunadamente disponemos de una “trampita” para poder usar el fotómetro de la cámara (de luz reflejada) como fotómetro de luz incidente. Ustedes se preguntarán cómo se podrá hacer esto. En el mercado fotográfico existen unos cartones llamados “gris medio” que reflejan el 18% de la luz que reciben. Los fotómetros de luz reflejada e incidente están calibrados en base a este 18%. Entonces para lograr que el fotómetro de la cámara funcione como si fuera de luz incidente tendremos que medir la luz de la escena colocando el cartón gris medio frente a la escena que vayamos a fotografiar, pero en vez de medir la luz que provenga de la gente y de los cientos de elementos que puedan haber ahí, encuadraremos nuestro cartón gris (llenando el encuadre) teniendo la precaución de que reciba la misma cantidad de luz que el resto de la escena, evitando que nuestra sombra se proyecte en él, sino nos engañará la medición. Medimos la luz sobre él, y ajustamos los controles de la cámara en modo manual. Cuando retiremos el cartón el fotómetro nos dará otras mediciones, las ignoraremos manteniendo las que ya habíamos ajustado y tomamos las fotos bien expuestas.

Cartón gris medio al 18%
     
      Lo más probable será  que aunque compren este cartón, que no es muy caro, no siempre lo lleven en el bolso de su equipo, por lo que yo recomiendo a mis alumnos que lo adquieran o se consigan uno para que puedan calcular en base a él la luz que refleja la mano de cada uno. Así no será necesario que anden con el cartón, ya que la medición podrán efectuarla sobre su propia mano. Hay gente morena que al hacer la medición sobre el cartón y luego en su piel les da el mismo resultado. En mi caso ya tengo calculado que al medir la luz en el dorso de mi mano debo compensar en un punto y medio hacia arriba la medición que me da para que coincida con la del gris medio. Por ejemplo, si al medir sobre mi piel el fotómetro me indicara que una exposición correcta la lograría con un diafragma 8 y un tiempo de obturación de 1/250seg. (con un ISO dado), podría dejar el tiempo y el ISO sin variación y abrir el diafragma de un f8 a un f4.8 (un punto y medio). Esta compensación debo hacerla, porque mi mano refleja 1 punto y medio más luz que el gris medio, entonces el fotómetro “cree” que hay más luz en la escena. A algunos les convendrá más medir la luz sobre su palma o por el dorso de la mano.
              


      Si usan este cartón o su mano para medir la luz no tiene mayor importancia el tipo de medición que escojan en su cámara (matricial, ponderada o puntual). Yo aconsejo medir generalmente la luz de esta manera, pero hay situaciones en que no es factible hacerlo. Si el fotógrafo se encuentra a pleno Sol y la escena que va a fotografiar también lo está podrá medir en su mano, ya que este astro iluminará con la misma intensidad en ambos sitios. No debe emplear este método, por ejemplo, si lo que va a fotografiar está en la sombra, y él bajo el Sol, porque habrá una diferencia significativa de luz, como tampoco podrá usarlo en un teatro, ya que seguramente el fotógrafo estará en plena oscuridad y los actores se encontrarán bajo los rayos de los reflectores, en ese caso es recomendable medir sobre el rostro de alguno de los actores con la medición puntual.


      Espero, una vez más, que esta información les sea útil, y que se atrevan a probarla.

      Tengo a la venta en PDF, por un valor de $3.000, una guía de consulta rápida con 21 prácticos tips que debes dominar para lograr excelentes fotografías, te la mando a tu correo para que puedas leerla cada vez que quieras (se cancela por transferencia electrónica). Mi correo de contacto es: rodrigopelissier@gmail.com 

      Fotógrafo
Rodrigo Pélissier
(Hago clases de fotografía personalizadas). 
Santiago de Chile. 


martes, 8 de marzo de 2016

TÉCNICAS PARA ILUMINAR EN FOTOGRAFÍA



ÍNDICE

Presentación
La iluminación
Dirección de la luz
El flash
Fuentes de luz
Iluminación de estudio
Clave alta y baja
Balance de blancos
Temperatura de color
Comentario final

Presentación

    La iluminación en fotografía es primordial, porque es la base de toda imagen. Su significado está totalmente ligado con este arte, ya que foto es luz y grafía dibujo, lo que se interpreta como dibujar con luz.
    En esta guía mencionaré conceptos fundamentales que debe conocer el fotógrafo para trabajar adecuadamente la iluminación, tanto en estudio como en exteriores, de lo contrario se estropean inevitablemente las fotografías, a pesar de que  dispusieran de otros elementos interesantes.
    Con este objetivo explicaré los diferentes tipos de fuentes de luz que existen, los efectos lumínicos que producen y donde deben ubicarse con respecto a los elementos que se fotografiarán.

LA ILUMINACIÓN
    En fotografía es primordial utilizar una adecuada iluminación para lograr imágenes óptimas, sugerentes, interesantes y agradables para la percepción. Esta técnica debe recrear, en imágenes planas de sólo dos dimensiones, el volumen de los objetos o personas fotografiados. Debe transmitir su tridimensionalidad al punto de dar la sensación de que las texturas pudieran ser percibidas por el tacto del espectador. Esto se logra produciendo zonas claras y oscuras, procurando mantener el detalle en las altas y bajas luces, ya que áreas totalmente subexpuestas o por el contrario las quemadas por la luz se reproducen en la fotografía como manchones que no aportan información al ojo del observador.
    La latitud del sensor es muy limitada en comparación con la del ojo humano. Esto significa que nuestros ojos son capaces de percibir detalles en las zonas muy oscuras y en las claras al mismo tiempo, pero las cámaras no pueden hacer esto. Por eso al iluminar se debe disminuir el contraste al grado de que la imagen pueda mostrar detalle en las zonas oscuras  e iluminadas.
    Al realizar fotografías durante el día en exteriores  despejados, evidentemente el Sol es la fuente de luz principal, sin embargo no es la única, ya que toda superficie que refleje su luz se convierte en una fuente pasiva (las que generan luz como el Sol, flashes, focos y ampolletas se denominan fuentes de luz activas).
    El Sol produce sombras muy densas, o lo que es lo mismo, brinda una luz dura. Las fuentes de luz pequeñas, como los flashes y otros, dan sombras muy oscuras. En fotografía, el Sol a pesar de tener un diámetro de 1.392.000 kilómetros, se considera una fuente de luz pequeña debido a los 150.000.000 de kilómetros que lo separan de la Tierra, motivo por el cual en el cielo lo vemos de tamaño reducido comportándose como una fuente pequeña.
    Un día nublado inunda de luz suave el paisaje, porque las nubes difuminan la luz solar permitiendo que ésta provenga desde todas las direcciones eliminando total o parcialmente las sombras que produciría el Sol en forma directa. La luz suave es agradable, y brinda detalles en toda la imagen, sin contrastes extremos, por lo que la fotografía tomada no tendría zonas demasiado oscuras ni quemadas. Las nubes actúan como una pantalla difusora gigante.
    Una fuente pequeña como un flash, foco o el propio Sol se puede convertir en una mediana o grande reflejando su luz sobre una pantalla o paragua de iluminación o haciendo pasar su luz a través de estos accesorios.
    Por ejemplo, si se ilumina a un modelo con un softbox ubicado a pocos metros de él la luz no producirá sombras densas, porque a esa distancia actuará como una fuente grande, sin embargo, si la misma caja de luz se aleja del sujeto pasará a desempeñarse como una fuente mediana o pequeña si se ubica a una mayor distancia.

DIRECCIÓN DE LA LUZ
     El ángulo en que la luz incide en un modelo puede dar una fotografía excelente o malograrla por completo. Por eso hay horas del día en que no se debería tomar fotografías empleando sólo la luz directa del Sol. Es recomendable realizar fotografías poco después del amanecer o antes del atardecer, porque el Sol está a baja altura, alrededor de 45º con respecto al horizonte. Al mediodía el Sol se encuentra en el cenit, sobre nuestras cabezas, lo que genera sombras duras en los ojos, debajo de la nariz y en el cuello. El paisaje en general tampoco sale favorecido. El ideal es evitar tomar fotos en ese horario, pero cuando no queda otra opción es necesario suavizar esas sombras de alguna manera por lo que si el modelo se sitúa cerca de la cámara se puede rellenar la sombra usando su flash o alguno montado en la zapata, aunque se debe disimular su presencia. Esto quiere decir que la luz del flash debe iluminar las áreas en las que el Sol produce sombras, pero no eliminarlas totalmente, porque la idea es que el flash pase desapercibido, sin dar un efecto falso en la imagen, ya que se busca la obtención de una iluminación realista debido a que en la naturaleza es sólo una fuente de luz activa la que ilumina el ambiente; el Sol. Las otras son las pasivas que reflejan su luz en menor cantidad.
    En las mañanas o en los atardeceres la luz del Sol le da volumen a los elementos, los resalta, da un aspecto interesante, pero produce sombras en las zonas en que no llega luz. Se puede disparar el flash para rellenar, aunque  no es la única opción para suavizar las sombras. También se pueden emplear pantallas reflectantes que redirijan la luz solar hacia las áreas sombrías e incluso es posible colocar una pantalla difusora permitiendo que la luz solar la traspase justo antes de llegar al modelo.

    El flash subió el nivel de luz en el canasto sutilmente, sin hacerse muy evidente su presencia.
EL FLASH
    El flash es un accesorio muy práctico en fotografía, ya que permite disponer siempre de una luz que se puede controlar a voluntad del fotógrafo, pero debe usarse con precaución, porque no produce un resultado agradable al dispararlo en forma directa; la más común.
    Es recomendable, siempre que se pueda rebotarlo, es decir su luz debería dirigirse hacia una pared blanca que hubiera detrás del fotógrafo o al techo del mismo color para que la iluminación llegue difusa desde arriba, pero como sería cenital tendría que usarse la pequeña pantalla que trae incorporada el flash para lanzar parte de su luz hacia el modelo con la finalidad de subir el nivel de luminosidad en los ojos. A veces no se dispone de una muralla o techo blanco, pero se puede rebotar la luz contra una hoja de ese color que el fotógrafo sostuviera con su mano sobre el flash con el cabezal dirigido hacia arriba. Es más, si se está a poca distancia del modelo puede ponerse una servilleta delante del flash dirigido hacia adelante permitiendo que la luz la traspase para suavizar las sombras.
    La iluminación del flash puede ser excelente si se utiliza fuera de la zapata de la cámara con dispositivos que permiten dispararlo a distancia  recurriendo a accesorios diseñados para modelar su luz. Estos aspectos los veremos más adelante en la sección de iluminación de estudio.
     

FUENTES DE LUZ
    Existen fuentes de luz activas y pasivas. Las primeras son las que generan luz y las últimas, las que la reflejan.  Algunas fuentes activas son el Sol, los flashes, focos, ampolletas, tubos fluorescentes entre otras. Las fuentes pasivas son muchísimas, porque cualquier superficie que reciba y rebote la luz puede convertirse en una de éstas, aunque para fotografía se recomiendan las blancas, debido a que no alteran el color original. Por ejemplo, si una modelo posara cerca de una pared azul iluminada por el Sol o flash, ella resultaría con una fuerte dominante azulada, puesto que estaría recibiendo ese color rebotado desde la muralla, en cambio si la pared fuera blanca en la modelo caería el color real.

    En fotografía se utilizan varias fuentes de luz pasivas que han sido diseñadas especialmente para este fin. Existen los paraguas y pantallas blancas, translúcidas, metálicas y doradas, como también cajas de luz. Es común encontrar en los estudios planchas de plumavit, porque se utilizan también para rebotar la luz.
    Los grandes flashes de estudio y los portátiles que usan baterías producen los mismos efectos lumínicos, sólo se diferencian en las potencias, por lo que si se utilizan a distancias moderadas brindarán los mismos resultados.
    En fotografía, a menudo, se recurre a un efecto lumínico muy interesante llamado luz de ventana. Justamente consiste en ubicar al modelo u objeto cerca de una ventana, sin que el Sol incida directamente. La luz que entra por ella disminuye a medida que recorre la habitación, creando un contraste muy agradable. Por supuesto se debe tener presente ajustar el balance de blancos, porque la iluminación puede resultar azulada al basarse principalmente en la luz reflejada por el cielo.  La elección del balance dependerá de los colores de las superficies que se pudieran encontrar en las cercanías de la ventana, sin embargo el ajuste habitual que se debe escoger es el que corresponde a nublado, ya que en esos días la luz también es azulada. Más adelante veremos en detalle el tema del balance de blancos.

ILUMINACIÓN DE ESTUDIO

    Generalmente la iluminación de estudio busca recrear la que se da en exteriores, la que captamos en la vida cotidiana, ya que es la manera en que nuestros ojos están acostumbrados a ver.  Cuando se ilumina desde angulaciones no habituales la mente percibe una rareza en la imagen, lo que no significa que nunca deba utilizarse ese recurso. Por ejemplo, si el rostro de un niño aparece iluminado desde abajo tendrá una apariencia monstruosa, si ese era el objetivo, la fotografía estará probablemente bien lograda, pero si por el contrario, la idea era retratar una cara hermosa, sin dudas esa iluminación sería totalmente errónea.
    Con el fin de conseguir imágenes óptimas en fotografía, cine y televisión se creó el esquema de iluminación, que establece cómo y dónde colocar las luces dentro del estudio. Cada luz empleada en este esquema recibe un nombre según su ubicación.
Luz clave o principal: Esta luz es la más importante dentro de la estructura, dado que es la que indica la dirección de la cual proviene la iluminación de la escena. Debe colocarse a unos 45º a la derecha o izquierda de la cámara. Además generalmente se dirige en 45º hacia abajo simulando la altura del Sol al amanecer o en las tardes.
Luz de relleno: Esta luz tiene como objetivo iluminar las zonas que la clave ha dejado sumidas en la sombra, por lo que se sitúa al lado contrario de ésta o sobre la cámara. Como lo dice su nombre sólo debe rellenar  las sombras sin llegar a eliminarlas, por lo que en general se ajusta para que aporte un punto menos de luz que la clave para brindar volumen evitando que los sectores subexpuestos queden sin detalles. Por ejemplo si al medir con el fotómetro la luz clave hubiera marcado un diafragma 8, la de relleno debería pedir un f5.6, pero se mantiene el f8 original, de este modo, el lado en que cae la luz principal no resulta sobreexpuesto, y el de la luz de relleno queda un poco más oscuro. Esta diferencia de luminosidad entre ambos costados le da tridimensionalidad a los elementos fotografiados. También contribuye a dar volumen el uso de luz lateral a diferencia de la frontal, porque permite resaltar los detalles de las texturas al producir sombras en su interior como sería en el caso de la corteza de un árbol o la piel rugosa de un elefante.

Contraluz: Esta luz permite despegar al modelo del fondo, recrea el espacio que existe detrás de él. El contraluz se coloca arriba y detrás de la cabeza del modelo para que ilumine el contorno del cabello y los hombros. Es la única fuente de luz que se dirige hacia la cámara por lo que se debe tener la precaución de evitar que su luz llegue al lente, ya que podría producir halos molestos y desvanecimiento de la imagen. Esta luz es ideal para hacer notorio el vapor o humo en las fotografías contra un fondo oscuro.
Luz de fondo: Debe iluminar sólo el fondo de la escena para subir el nivel de luminosidad que recibe éste,  y así conseguir detalles en la parte trasera. Suelen emplearse uno o dos flashes ubicados en los costados opuestos.

    Abajo aparece un estudio fotográfico con algunos accesorios de iluminación que se utilizan en él.
A: Estudio con softbox, paraguas y sinfín para cubrir el piso y la pared.
B: Pantallas blanca, dorada, metálica, translúcida y   negra (cada pantalla trae todas estas opciones).
C: Snoot o cono: concentra la luz del flash en un punto.
D: Grupo de triggers usados para sincronizar flashes
En forma remota.
E: Panal de abejas: Focaliza la luz.

CLAVE ALTA Y BAJA
    La clave alta consiste en realizar fotografías sobreexpuestas en unos dos o tres puntos aproximadamente por sobre la medición que indique el fotómetro. Este efecto transmite felicidad. No aparecen sombras y el negro casi no está presente en estas tomas, predominan los grises claros y blancos. La piel quedará blanqueada debido a la excesiva luminosidad. Es importante que la ropa, las paredes y objetos que aparezcan sean claros para reforzar el efecto.


    La clave baja consiste en todo lo contrario, por lo que la fotografía debe subexponerse en unos dos o tres puntos (se debe probar en cada caso). La imagen resultante será bastante oscura con ausencia de luces claras. Deben incluirse principalmente elementos y fondos oscuros en la composición.


BALANCE DE BLANCOS
    Debe realizarse el balance de blancos para conseguir una reproducción realista del color en las fotografías.
    En el menú de las cámaras, que disponen de modo manual, viene una opción que permite calibrar el balance de blancos. Es fundamental ajustar esta variable antes de tomar las fotografías, porque las diferentes fuentes de luz producen dominantes de color. Algunas son más rojizas y otras verdosas o azules.
    En un extremo se encuentra el rojo y en el contrario el azul. De no ajustar en forma óptima el balance, la fotografía saldrá con una dominante. La luz diurna cambia a lo largo del día.

    Este menú está provisto de unos íconos que le indican al usuario como ajustar correctamente el balance.
    El ícono del Sol indica que ese es el ajuste que debe seleccionarse al realizar fotografías bajo un Sol directo, el de la nube señala que es el correspondiente para días nublados, el de la ampolleta se escoge cuando se ilumina con luces incandescentes, el que muestra un tubo se emplea en presencia de tubos fluorescentes  o ampolletas de mercurio, también hay otro que representa la sombra y por último tenemos el símbolo de un rayo que debería usarse al disparar el flash, aunque existen modelos de cámaras en que es más aconsejable ajustar el balance para luz solar cuando se utiliza el flash, porque de lo contrario las fotografías adquieren cierta dominante amarillenta. Hay que tener presente que el flash emite la misma temperatura de color que el Sol al mediodía, esto es alrededor de 5.600 º Kelvin.
    Hay otra opción en este menú que permite ajustar el blanco directamente escogiendo los grados Kelvin según las fuentes de luz que iluminarán la escena, pero es necesario que el fotógrafo tenga nociones de  la temperatura de color que produce cada una de ellas como también de la que presenta el Sol durante su tránsito por el cielo diurno, además de la que se genera en un día nublado.
    Existe una tercera modalidad manual para ajustar el balance de blancos, y aunque puede ser la más precisa también resulta un poco más engorrosa. En forma general consiste en colocar algún elemento blanco o gris neutro  delante del objetivo llenando el encuadre para captar la luz que refleja, ese  valor se introduce en la memoria de la cámara para luego poder emplearlo al tomar las fotografías. Los pasos que se deben seguir para esta opción deben leerse en el manual de cada cámara.
    No se recomienda el balance automático.

LA TEMPERATURA DE COLOR
    El señor William Thomson (Lord Kelvin) en el año 1848 hizo el siguiente aporte. Calentó un cuerpo oscuro que a medida que obtenía temperatura iba emitiendo una luz roja que gradualmente pasaba por el espectro lumínico hasta llegar al azul. Con el tiempo los grados calculados basándose en este sistema se denominaron Kelvin (ºK).

    Se ha dado esta explicación, porque en la actualidad es la escala que se utiliza para medir el color del espectro lumínico.
    La luz solar va cambiando de color a lo largo del día por efecto de la atmósfera terrestre. Cuando el Sol se encuentra cerca del horizonte el aire refleja, en gran medida, los rayos azules hacia el espacio llegando a la superficie de la Tierra mayor cantidad de luz roja y amarilla. Por el contrario cuando el astro se encuentra cerca del cenit no filtra los rayos azules por lo que todas las emisiones  llegan en porcentajes más equilibrados.  

Para saber más sobre el balance de blancos haz clic en este texto (Video).


COMENTARIO FINAL

    En esta guía he entregado los fundamentos que permitan entender y utilizar la iluminación en fotografía para lograr resultados óptimos. Espero que los pongan en práctica.



  
Fotógrafo Rodrigo Pélissier
(Santiago de Chile)
Correo de contacto:
rodrigopelissier@gmail.com
Hago clases presenciales de fotografía



   




   

sábado, 5 de marzo de 2016

APRENDIENDO A FOTOGRAFIAR NIÑOS

APRENDIENDO A FOTOGRAFIAR NIÑOS



 En esta ocasión te aconsejaré para que consigas las mejores fotografías de niños. A menudo veo en las plazas o playas como los papás fotografían a sus hijos, con cámaras o celulares, cometiendo errores que no favorecen en nada al niño en esa fotografía que quieren guardar de recuerdo y compartir con sus familiares y amistades.
                                                                                                        

¿Dónde ubicar la cámara?
    Es muy importante la altura a la que ubicas la cámara, por lo que es recomendable que el fotógrafo se agache para que el lente quede a la altura de los ojos de estas personas bajitas. Si los niños son captados con una toma picada (desde arriba hacia abajo) aparecerán disminuidos en la fotografía, en cambio si la cámara se ubica a la altura de sus miradas obtendrán protagonismo en las fotografías. Esto que he comentado no quiere decir que “nunca” se deba fotografiar a los niños desde una posición elevada, y tampoco que no se puedan captar desde una ubicación inferior a la de sus miradas en una toma contrapicada (desde abajo hacia arriba). El contrapicado le da mucha fuerza a la presencia del niño, porque lo hace ver más grande de lo que es realmente, pero es un recurso que debe emplearse sólo a veces, cuando se justifique. Daré un ejemplo para asegurarme de que la idea se entienda bien. En las películas, cuando un acusado aparece frente a un juez, éste último habitualmente es mostrado con una toma contrapicada para que se vea imponente en la imagen, logrando un efecto de superioridad. En cambio al acusado se le muestra desde una posición elevada de la cámara, mirándolo desde arriba hacia abajo, para transmitir la sensación psicológica de inferioridad ante la figura del juez. En las tomas habituales, es decir, con la cámara a la altura de los ojos, se capta a los personajes como se perciben normalmente, de igual a igual.

                               Cómo evitar fotografías sin gracia
    Un buen consejo para lograr fotografías interesantes de los niños es tomarlos cuando están ocupados en alguna actividad. Por eso si decides fotografiarlos en el parque, en la playa, en el patio de su casa o en interiores es pertinente entregarles algún juguete que les guste o que se distraigan con alguna mascota, así se olvidarán de la presencia de la cámara y conseguirás situaciones espontáneas en que los pequeños reirán o incluso podrían llorar si se les revienta un globo por ejemplo.  Son esas emociones las que se deben plasmar para que no sea sólo una imagen más sin gracia, de esas existen muchas, sino una gran fotografía que den deseos de observar y compartir. Además, y tal vez lo más importante, reflejará la esencia del niño cuando pasen los años.

La luz, tema fundamental en fotografía
    No sólo se pueden realizar fotografías de los niños durante los días soleados del verano, las nubes en el cielo nos dan una luz suave que conviene utilizar. El balance de blancos de la cámara debe ajustarse de acuerdo a cada situación lumínica (en textos previos he explicado esto en profundidad).
    Si vas a fotografiar en un día despejado es recomendable que sea en la mañana o en la tarde, no cerca del mediodía, porque el Sol directo crea sombras desagradables en el rostro humano; en la cuenca de los ojos, debajo de la nariz y en el mentón. En estas situaciones no conviene que los pequeños modelos enfrenten el Sol, porque su brillo los obligará a cerrar los ojos malogrando tus fotografías. Para remediar este inconveniente puedes poner al niño de espalda al Sol, así tendrás en su rostro una luz pareja, que no le producirá molestias y tampoco brindará sombras duras, pero es totalmente necesario que midas la luz sobre su rostro en “sombra”, y si tienes un cartón gris que refleje el 18% de la luz tanto mejor (en textos anteriores he explicado más a fondo como medir la luz).  Como los ajustes se harán en base a la luz que refleja el rostro “a la sombra” el contorno de la cabeza y del cuerpo quedará cubierto con una especie de halo muy agradable e intenso. Si quieres que el contraste sea menor entre la cara sombreada y el contorno bañado por el Sol, puedes usar el flash de la cámara o uno externo como relleno a no mucha distancia del modelo. En este caso puedes cerrar en unos dos puntos el diafragma, para que el contorno no quede tan brillante.
    Si las fotografías las harás en un día nublado conviene vestir a los niños con prendas que tengan colores vivos como el rojo o el amarillo para avivar la atmósfera gris característica de esos días, así le darás vida a tus imágenes. Se consiguen muy bonitos resultados. También se logran fotos bellas cuando se toma a estos modelos poco después de que ha dejado de llover.
    Pero si fotografías en interiores intenta usar la luz reflejada que entra por la ventana, no el Sol directo. Si la ventana está a un lado del modelo, coloca en el costado opuesto una superficie blanca para rellenar, es decir, subir un poco el nivel de la luminosidad en el lado que estará subexpuesto. Si la luz de la ventana no es suficiente, puedes usar un flash externo, ojalá no el de la cámara, pero si no tienes otra opción pon delante de él un pañuelo o una servilleta blanca para suavizar su luz. Si el flash es externo haz rebotar su luz en una superficie cercana al modelo. Si las paredes son blancas, aprovéchalas, sino puedes ubicar una cartulina a uno de los lados de la cámara, rebotando la luz hacia el niño, así tendrás una luz suave. Se denomina de esta manera, porque las sombras que produce esta luz son muy tenues. Ese es el resultado que buscamos, generalmente, los fotógrafos. Las superficies que escojas para rebotar la luz deben ser blancas, porque si usas otro color contaminarás la iluminación de la escena con él. También te serviría una superficie gris, pero refleja menos luz.

Cuidado con los fondos
    Es muy común que los aficionados a la fotografía no presten atención a los fondos que aparecerán en sus imágenes, y lamentablemente éstos pueden cobrar mucha importancia al observarse las fotografías. En ocasiones los fondos pueden ser los adecuados para agregarle interés a las imágenes, pero generalmente no es así, porque distraen la atención de los elementos principales, como en este caso que estamos comentando, los niños. Por otro lado los fondos pudieran ser horribles, motivo por el cual tampoco querrías que se vieran en tus fotos. Para estas situaciones afortunadamente existe una opción muy agradable y que permite resaltar a los modelos. Esta técnica que para muchos es conocida, pero no para todos, consiste en desenfocar el fondo haciendo un enfoque selectivo en nuestro modelo, se le conoce como efecto bokeh, desenfoque en japonés. Para producir este bello efecto es necesario emplear diafragmas o aberturas grandes (no todos los objetivos disponen de aberturas muy grandes, motivo por el cual hay lentes que sirven mejor para este próposito). Conviene usar teleobjetivos cortos para este efecto, entre 100 a 135mm. ya que los lentes gran angulares tienden a dejar a foco desde los primeros planos hasta el infinito (fondo). Los teleobjetivos largos, desde el 200mm para arriba aplanan demasiado la perspectiva, al contrario de los gran angulares que la exageran.
    ¿Cómo proceder para realizar el efecto bokeh? Lo primero será ajustar el diafragma, si es posible seleccionar una abertura f1.8, f1.4, f 1.2 o la más grande que tenga tu objetivo. (Conviene aprenderse los diafragmas de memoria). Del más grande al más chico son:
F: 1.2 – 1.4 – 2 - 2.8 – 4 – 5.6 – 8 – 11 – 16 -22  (también se usan los intermedios y los 1/3 de diafragmas. Éstos se denominan con la letra f, porque proviene del inglés frame que significa diafragma). Cada f stop corresponde a un paso o punto de diafragma. Por ejemplo, de un f 2 a un  f 2.8 hay un f stop y así sucesivamente. Si el diafragma se abre un f stop entra el doble de luz al sensor de la cámara, y si se cierra un f stop, llega la mitad de luz al sensor. Lo mismo corre para los tiempos de exposición y el ISO, pero eso lo veremos en otros textos para no complicarlos por ahora.
    Entonces, primero se ajusta una abertura grande, la mayor que nos dé el objetivo, y se mide, con el fotómetro de la cámara, la luz. Como el diafragma debemos mantenerlo abierto, sólo podremos ajustar la luminosidad con el tiempo de exposición o el ISO.
    Las fotografías realizadas con este efecto dan la sensación de que el modelo se despega del fondo a pesar de que la imagen sólo cuenta con dos dimensiones, alto y ancho. Para saber más sobre diafragmas haz clic sobre este texto (video)

Tomando fotografías en un cumpleaños
    En los cumpleaños el fotógrafo debe estar muy atento para fotografiar a los niños de manera espontánea, son impredecibles, pero esa cualidad permite lograr muy buenas fotografías, aunque puede ser un tanto complejo, ya que su energía inagotable los hace desplazarse permanentemente. Cuando se presenta el momento de que el festejado abra sus regalos se produce una muy buena instancia para fotografiarlo junto a sus pequeños invitados, ya que todos estarán pendientes de esta actividad y permanecerán en un solo lugar.
    Al llegar el momento de soplar las velas de la torta, la instancia más esperada en todo cumpleaños, es ideal poder realizar esas fotografías sólo con la luz que ellas proporcionan a la escena,  y no disparar el flash, ya que éste elimina por completo la atmósfera agradable que genera la luz de las velas. Para poder iluminar nuestras fotografías sólo con esa luz será indispensable que dispongamos de un objetivo luminoso, por lo menos su diafragma más grande debería ser un f2.8, aunque sería mejor contar con un f1.8 o mayor. El tiempo de exposición tendrá que ser un tanto largo, pero no demasiado para que la gente no salga movida en la fotografía, puede emplearse 1/60seg. o 1/30seg. con precaución. El ISO de la cámara probablemente habrá que subirlo un poco para poder captar la escasa luminosidad que brindan las velas. La sensibilidad no debe aumentarse mucho, porque produce ruido en la imagen, pierde calidad. No deberías elevar la sensibilidad más allá de un ISO 800, aunque esta recomendación varía según el modelo de cámara que cada uno tenga, por lo que es oportuno conocer muy bien el equipo propio para saber hasta donde le podemos exigir calidad.
    Por último no debemos olvidar otro punto importante que mucha gente olvida o no sabe manejar, me refiero al balance de blancos (WB). Si este ajuste de la cámara no se escoge en forma apropiada, las fotografías adquieren colores distorsionados, dominantes de color. La opción más sencilla es seleccionar el balance de blancos automático en el menú de la cámara, pero si prefieres el ajuste manual tendrás que dejar el balance en el ícono que muestra una ampolleta, dice luz incandescente. Si las fotografías resultan con una pequeña dominante de color amarilla, no es problema, porque da calidez. Si la dominante fuera azul o verde, eso sí supondría un inconveniente que debe resolverse, ya que no sería agradable a la vista. Para saber más sobre el balance de blancos haz clic sobre este texto (video)

 Confío en que estos breves consejos te permitan mejorar notablemente tus fotografías. Si necesitas clases personalizadas de fotografía contáctame en mi correo: rodrigopelissier@gmail.com


 Fotógrafo Rodrigo Pélissier
(Santiago de Chile)
Hago clases de fotografía presenciales